viernes 30 de octubre de 2009






La aventura del 3d Studio Max

Fue a mediados de 1.997, hace más de doce años, cuando estaba en el recreo de un cursillo de frigorista industrial, cuando al mirar el escaparate de una pequeña tienda de libros y material escolar, ví el libro sobre el "3d Studio Max". Fue como una especie de flechazo, lo que sentí en ese momento. Siempre me había gustado la animación, aunque nunca llegué a entenderla del todo. Muchas frustraciones y fracasos, me había llevado tiempo atrás, cuando con mi videocámara, y con figuritas de papel y plastilina, intentaba crear imágenes en movimiento. Eso fue entre 1.991, y 1.993. No había tantos editores de video para los modestos ordenadores de la época, y los que había eran caros, y fuera de mi alcance. Pero ese programa de animación, significaría un notable progreso para mí. De alguna manera, no entendí bien, que el CD, que traía, no era el programa en sí, sino una demo, y varias texturas para el programa original. Lo cierto es que lleno de entusiasmo, me compré el libro. Recuerdo que en un exceso de amor, llegué a mirar la revista de anuncios "Cambalache" para ver si encontraba a alguien que me diera clases de eso...y lo encontré. Lo llamé por teléfono, pero la cantidad disponible, era insuficiente. Quise darle 7.000 ptas. al mes, y ante el tono de espanto del buen señor, le pregunté, cuántas clases me podía dar con ese dinero. Este respondió que....2 horas al mes. Demasiado poco para aprender. Es evidente, que no hubo acuerdo.

Pero por más que lo intentaba, no lograba instalar lo que yo consideraba el programa en sí. (En realidad, eran las texturas de regalo). Sin embargo, al leer los requisitos mínimos, comprendí que mi modesto pentium 133, no tenía potencia suficiente, para ese tipo de programa, lo mismo que la versión del windows, que era el 95, y creo recordar que era necesario el windows NT.

El tiempo, pasó, y no fue hasta el año 2.001, que no pude comprar otro ordenador mejor. El año anterior, nos conectamos a internet. El Studio Max, quedó en el olvido. Tantos intentos absurdos como inútiles por instalarlo, lo condenaron al silencio. En aquel tiempo, no había "google", y menos aún "youtube"; por lo que toda información que encontraba de dicho programa, en los rústicos buscadores, estaba en inglés. De todas maneras, internet es muy grande, y tenía muchas cosas por conocer y explorar. Igualmente, existía el peligro de meterme en alguna página de esas del 906, que te cobran dinero. Alguna vez piqué, pero por suerte, pude darme cuenta, antes de que me saliera la cosa muy cara. A principios del 2.000, ese era mi temor en internet. Todo foro, y todo programa que te invitaban a ser descargado, me parecía una trampa, conectada a dicho tipo de conexión fraudulenta. Afortunadamente, los quitaron al poco tiempo.

En 2.003, me animé a entrar en los foros de Meristation. Por curiosidad, eché un vistazo, pero los foreros de allí, no son muy aficionados a dicho tipo de programas. A mediados de junio del 2.004, se produjo un intenso cambio en mí. La llamada de la literatura, golpeó con fuerza en mi alma. Desde entonces, no uso los videojuegos con la misma intensidad de antes. Tan solo los del tipo "Total War", los de su clase, y algunos simuladores, se han salvado. Pero ahora juego un 80 % menos, que antes. Los relatos y mi blog, los había sustituido. El 3d max, parecía más olvidado que nunca. Pero a principios del 2.008, recibí la confirmación de registro de mi libro "Las aventuras de Star Gordo: Un universo de esperanzas". Entonces, me decidí a buscar información, acerca de como comercializar mi libro. Aunque escribo como entretenimiento, siempre he tenido la ilusión de ver mis obras, en alguna biblioteca, y a la venta en las librerías. Buscando, descubrí una web llamada "Lulu", en la que todos los aficionados a la escritura, se daban cita, y compartían sus opiniones. Más tarde, llegaría "Bubok"; ésta, española. Lulu, es yanqui.

Leyendo los consejos y opiniones de los usuarios, llegué a la conclusión, de que no llegaría muy lejos haciendo portadas, con el obsoleto editor de imágenes "Pixia" y no tuve más remedio que acostumbrarme al "Photoshop" que en un principio, me pareció difícil. Pero afortunadamente, el 2.008, era muy distinto al 2.001, e internet estaba sobrado de tutoriales para dicho programa, y por fortuna, no fue tan difícil de manejar, como yo pensaba. Entonces, me acordé de otros libros, y sus asombrosas imágenes de portada. Muchas de éstas, fueron hechas con programas de edición en 3d, como el Studio Max. Entonces, me acordé de mi olvidado y viejo amigo. Ahora en el 2.009, espero poder aprender a manejarlo, y hacer portadas de calidad para mis libros, y si fuera posible, alguna que otra animación. Soy consciente de que va a ser más difícil de aprender que el photoshop, pero creo que valdrá la pena. En eso estoy.




viernes 14 de agosto de 2009


Día del baño

Ese era un día como otro cualquiera, y Pancho, el travieso perro de la familia López, correteaba a sus anchas por el campo.

Qué buena vida se pegaba; todo el día correteando, jugando con los hijos del matrimonio, gastándole bromas a Tigris, el gato, ladrándole a los coches y asustando al cartero.

Pero ¡Ay! Cuando más confiado estás, es cuando suelen ocurrir esos desagradables sucesos que te rompen el día.

Mientras perseguía a Tigris, tropezó con un bidón de aceite, derramándolo por el suelo y llenándose las patas. Pero eso no detuvo su alocada carrera, de hecho era una anécdota más

en su abultado currículum de gamberro. No pensó así Manoli, la señora de la casa, que lo presenció.

-¡Mira lo que has hecho asqueroso perro. Ahora por tu culpa tendré que limpiar todo el suelo de la cocina!

Pancho se detuvo asustado, y se escondió en un rincón ¡Vaya! La señora se ha puesto hecha una fiera. Mal asunto, eso no es bueno.

Tras un largo rato dale que te pego con la fregona, terminó. Pancho no estaba tranquilo, conocía bien a su dueña. No sería nada extraño que lo castigase sin comer, o algo parecido. Esta entró en la sala de estar, donde estaban su marido y sus hijos, viendo la tele.

-¡Estoy harta de ese perro! Cada día hace alguna travesura. La semana pasada rompió la maceta esa tan bonita, hoy ha tirado el aceite ¿Qué hacemos con el?

Eduardo, el marido que estaba presenciando el fútbol, no tenía muchas ganas de complicarse la vida, y se limitó a decirle:

-Eh...bueno, el pobre se aburre. Es normal que se porte así, todavía es un cachorrito. Cuando crezca se portará mejor, y será un buen perro guardián. Ya lo verás.

-¡Si tú lo dices! Pero si algo no le consiento a esa alfombra con patas, es que me ensucie la casa, y lleva las patas pringosas de aceite. Dale un baño que falta le hace.

Al oir eso, se le pusieron los pelos de punta, lo mismo que las orejas ¡Un baño! ¡Horror, temor, pavor! No le gustaban los baños. Además, pronto sería de noche y hacía frío. Decididamente ¡No! Nada de baños, se negaba a colaborar.

Lo primero que hizo Pancho, fue ir a toda pastilla al cuarto de las herramientas y sacar la manguera. La escondió debajo del coche. Si tenía que soportar un baño, al menos que fuera de día.

El astuto Tigris, se había subido a una de las ventanas, y lo vió todo. Sonrió maliciosamente. Esa era la ocasión que esperaba para vengarse de ese pesado perro.

En cuanto a su dueño, Eduardo, de nada le valieron sus protestas, diciendo que lo dejara para mañana, ya que después de todo, el perro dormía fuera, en su caseta. Su esposa fue tajante.

-Mañana se te va a olvidar, y cuando nos acordemos, habrá puesto todo el suelo lleno de aceite, y los niños pueden tropezar y lastimarse. Así que ya sabes, dúchalo ahora.

¡Los niños! ¡Siempre los niños! Pensó Pancho ¿Porqué las mujeres cuando quieren que les hagan caso sus maridos meten a sus hijos por medio? Y ese calzonazos de Eduardo ¿Porqué no da a valer su hombría y se queda viendo el partido sin hacerle caso?

Este se levantó. "Cuanto antes empiezo, antes termino", pensó. En consecuencia se puso a buscar la manguera, sin éxito. Viendo los apuros de su marido para encontrarla, su esposa le preguntó.

-¿Qué, aparece o no?

-Pués no. Qué raro, creía que estaba aquí.

-Tu siempre tan desordenado. Anda, mira bien.

Entonces se escuchó un maullido, era Tigris que se había puesto debajo del coche. Al oirlo, Manoli miró, y vió la manguera escondida.

-¡Ay mi gatito bonito! Ha encontrado la manguera. No busques más "Edu". Aquí la tienes, ahora coge a Pancho y lávalo.

"Miserable chivato", pensó el perro. "Encima ella lo llama su "gatito bonito". Lo que faltaba".

-¡Panchooo! ¡Ven, es hora de ducharse!

"Ni hablar, que se duche tu padre, pués no te jode". Pensó el perro mientras corría de un lado a otro con la intención de cansar a su amo, y que éste lo diera por imposible.

-¡Ven aquí ahora mismo! Dijo el enojado marido, que veía pasar el tiempo, y temía llegar tarde para ver la segunda parte del partido.

Tigris, en lo alto del coche, se reía de los apuros del pobre perro, al que circunstancias ajenas a su voluntad, obligaban a ir limpio y aseado.

Corre que te corre, Edu, salió detras del can. Este era más rápido, y empezaba a cansarlo. Entonces recibió ayuda de sus hijos Pepe y Paco.

-Vamos papá, te ayudaremos.

"¡Vaya! ¿Y a mí quién me ayuda?" Protestó el perro para sus adentros.

Pepe y Paco, lo agarraron por las patas. Eran pequeños, y por separado Pancho era más fuerte, pero cuando estaban juntos, no. Forcejeó, aulló, protestó. Todo fue en vano. De inmediato vino el padre y los ayudó. Era una fría noche, pero para Pancho lo iba a ser más aún.

-Venga, hijos, sujetadlo mientras voy por la manguera.

Pancho, dejó de resistirse, y como imaginó, los niños se relajaron y no lo sujetaron con fuerza. Momento que aprovechó para pegar una carrera y escapar.

-"¡Edu!" ¡Que se escapa! Dijo su mujer.

"Maldita bruja, bien podría callarse, pero por suerte no le servirá de nada."

Fue una larga persecución. Los niños, más que perseguir al perro, jugaban a adelantarle, y eso dificultaba la colaboración entre padre e hijos. Este recibió una ayuda inesperada. Tigris, se lanzó en lo alto de la carretilla, la cual se deslizó rodando, bloqueando el paso al horrorizado Pancho.

"¡Traidor, más que traidor! ¡Siempre igual! Al final es Judas el que gana. Este no iba a ser una excepción."

Finalmente, Pancho fue cogido entre los tres. Para que no escapara, Manoli cogió un barreño, en el cual lo ducharían.

-¡Pancho, estate quieto! Va a ser peor. Deja de protestar que es por tu bien, verás que guapo vas a quedar en un momento.

"Sí, sí, muy guapo ¿Porqué no te duchas con agua fría tú, a ver si quedas también guapo, te buscas a otra mujer mejor, y te separas de ésta bruja?".

-Venga, coged la esponja y el jabón. Cuando yo abra el grifo, frotad fuerte ¿Preparados?

"Carguen, apunten....¡Ay, ay, ay! Venga tío, dispara de una vez y acabemos pronto."

Al abrir el grifo, salió un chorrito de agua, que fue disminuyendo de tamaño. Entonces sonó el reloj de pared del interior de la casa. Eran las 22,00 horas. Ya no se acordaban de que a esa hora, la cortaban para ahorrar.

Vaya caritas que tenían el "calzonazos" de Edu y la gruñona de su mujer. De un salto, Pancho salió del barreño, corriendo a galope tendido, y ladrando alegremente en homenaje a la libertad. Tras un rato de silencio, mirándose ¡Cómo no! Empezaron a discutir.

-"¡Edu!" ¡Tu siempre igual. Si te hubieras espabilado, ese pulgoso perro estaría limpio!

El marido, se hizo el sordo, y se sentó frente a la tele para seguir viendo el fútbol, pero su mujer, se puso delante, y le soltó un discurso del que no se enteró ni de la mitad. Se limitaba a asentir pacientemente, esperando a que se callara de una vez y se quitara de delante del televisor.

Los niños, se fueron a su cuarto a jugar, y Tigris, se subió a una ventana alta. Temía que Pancho le estuviera buscando para darle las "gracias" por su "ayuda". Pero el can, estaba demasiado ocupado en celebrar su victoria, como para molestarse en perseguir al felino.

domingo 2 de agosto de 2009

Las comas, mi gran pesadilla

No es ninguna broma, mis queridos lectores. Las dichosas comas, me traen de cabeza. Cada autor tiene sus fallos que debe corregir. Unos escriben "Vurro" en vez de "burro". Otros tienen la letra demasiado grande, o demasiado chica...Vamos, que para qué contar. Hay de todo en ésta viña del Señor. Sabed, que las comas, son mi pesadilla. Aún no he encontrado un corrector ortográfico, que me sepa decir que ésta coma va allí, en vez de aquí. La culpa, por supuesto es mía, por hacer tantas pausas y descripciones en mis libros, pensando que el lector me va a comprender mejor. Y cuando quiero darme cuenta, la gran población de comas en mis textos, supera el sentido común. Repaso una y otra vez, pero nunca repaso bastante. Cuando llevo un rato, me duermo. Cuando llevo dos, me agobio. Y cuando llevo tres, me entran ganas de tirar el ordenador, por la ventana. Como no ande muy despierto, las comas se comerán el argumento y romperán mi paciencia. Así que piensa que piensa, dale que dale ¡Oh Dios mío! ¿Qué podemos hacer? Simplemente, aquello que tanto hacían los yanquis en Vietnam: "Search and destroy". Busca, y destruye. Pero el vietcong....quiero decir las comas; son más listas que yo. Tras un rato agotador de limpieza, y tras el cual, juraría a S. Antonio que el capítulo corregido ha quedado completamente limpio; un nuevo repaso, me confirma lo equivocado que estoy ¿Con qué cara, voy a vender así el libro? Le diré a mi comprador que las comas son de regalo. Pero casi seguro que no va a quedar contento ¿Y si dejara el libro abandonado con una etiqueta, rogando a su nuevo dueño, que informara en una web, lo que hizo con él? No es mala idea, pero no sería muy bueno para la salud leer las pestes que su nuevo propietario echa sobre esa obra de arte que tan ilusionadamente hice, con la excepción de un ejército comas que no deberían estar ahí. Y seguramente lo abandonaría, para que otro lo encuentre y siga echando pestes sobre él. Dicen que el método del libro viajero, es un gran método de promoción. Para mí, sería mi ruina como autor.

Finalmente, creo que ya encontré la solución a mi problema. Basta con exterminar las comas. Si, tal y como suena. Le doy al word, en la parte que dice: "Sustituir......por........" y ya está. Sustituyo las comas por espacios, me leo el libro de nuevo, despacito. (Cuidado con dormirme) y si el espacio está en buen lugar, lo arrimo al texto, y si no me gusta así, lo borro y pongo una coma.

Entretenido, pero simple. Cuando solucioné el problema me desperté. Solo fue un mal sueño, o mejor dicho: una pesadilla....ya lo dice el título.

miércoles 29 de julio de 2009

El caminito

Es el relato fotográfico de un paseo que hacía años quería dar, pero no podía por problemas técnicos. Pero por pura casualidad, me dí cuenta de que era posible, y tres días más tarde, lo realicé.

sábado 25 de julio de 2009


"ZULU" de Carlos Roca

Este interesante libro, lleva conmigo desde el 2.006 aproximadamente. Es la respuesta a la pregunta que me hice durante mucho tiempo, ya que si bien sabía, que en Africa, hubo grandes líderes entre los cartagineses y los musulmanes, no tenía noticias de que los hubiera entre los africanos de raza negra. Y lo hubo. Se llamaba, "Shaka" y era jefe de los zulúes. Poco antes de morir, se veía claramente que su tribu, acabaría teniendo problemas con los ingleses, como así fue.
Pero éstos, aprendieron unas lecciones muy duras, en sus enfrentamientos con ellos. Entre otras, que el uniforme rojo del ejército, les hacía un blanco perfecto en la selva africana. También, que los zulúes no solo sabían luchar con lanzas. Muchos de ellos, tenían rifles, que manejaban como auténticos maestros.
Podría contar muchas cosas más pero entonces el libro, perdería su encanto. También cuenta las costumbres de los zulúes, y por supuesto, las de los británicos del siglo XIX. Si te gusta la historia, no te lo pierdas. Una película recomendada sobre el tema, es "Amanecer zulú".

lunes 17 de noviembre de 2008

PONTE A LEER

-Si tienes un día malo, y te has llevado un palo, siéntate, y ponte a leer.
-Si has sido, un chico malo, y tu profe, te ha castigado, siéntate, y ponte a leer.
-Si la tarde está gris, y no tienes ganas de salir, lo mejor que puedes hacer, es ponerte a leer.
-Si tus piernas están cansadas, y discutiste, con tu almohada, y no sabes que hacer, lo mejor, ponerte a leer.
-Sí, sí, ponte a leer. Sí, sí, lee otra vez. Sí, sí. El saber, no ocupa lugar, y te enseñará a ligar, lee, lee, y lee otra vez.
-No olvides, leer cuentos, cosas con fundamento, el Antiguo Testamento, todo es bueno, no te miento, ves, y lee otra vez.
-Si las letras, son un rollo, y las palabras un meollo, que las gafas, se perdieron, la lupa se perdió, y la luz se fundió; déjate de tonterías, y de excusas baratas, que si el libro, tiene erratas, hazme caso, otra vez, y ponte a leer.
-Si el vecino, te interrumpe, una mosca, te irrumpe, tu suegra, te pide café, al terminar, ponte a leer.
-Que el libro es muy feo, y la mitad, no me lo creo; que el texto, está plagiado, y el escritor, es un malpagado. Calla, y lee, pesado, no seas malhablado, que todo eso, no me creo; lee, un poco, botarate, y no digas, más disparates.
-Si el trabajo, no me deja, que si tengo, una ruina, que si viene a verme mi prima. Pero ¿Qué dices mal hablado? Que tus excusas, son muy viejas, y de todo te quejas. Siéntate, relájate, y ponte a leer.
-Con lo buena, que es la lectura, y no es cosa de curas. Leete, éste texto, no me vengas, con pretextos. Lee un poco, al Quijote, y no seas pasmarote. No olvides la ficción, y que haya acción.
-Si te gusta la fantasía, no olvides, la poesía. Si lees con amor, no desprecies, el humor.

No lo olvides. Un libro, te ayuda, a todo. Lee, más a menudo.

viernes 25 de enero de 2008

EL CULTO DE ZANAT

Era de madrugada, tal vez la 1,29 horas. Como de costumbre fuí con mi coche a las afueras de la ciudad a esperar en las cercanías de una vieja casa de campo, semiabandonada. Había poca luz. La luna estaba en cuarto menguante. Estaba esperando a mi amigo Julio, que se había metido en una asociación de tipo espiritual que se hacía llamar "El culto de Zanat". Como muchos de sus miembros no podían reunirse un día normal, lo hacían los sábados por la noche. Al terminar, Julio y yo nos iríamos a comer a algún bar y luego a bailar a alguna discoteca.

Entonces, miro detrás de mi y veo una mujer, cerca de una moto. No me extraña su presencia, ya que es habitual que los amigos y parientes, al igual que yo, acudan a recoger a los miembros de ese grupo. Pero curiosamente, hoy no hay nadie más.

Hace frío, así que salgo de mi vehículo y la llamo. Le digo en voz alta:

-¡Eh muchacha! ¿Porqué no te metes en mi coche? Te vas a congelar.

Ella me miró con frialdad y casi con asco. Optó por quedarse donde estaba. Una mujer muy bella, por cierto. Rubia con el pelo largo y un impresionante mono de motorista negro, que habría sido la envidia de un aficionado al heavy metal.

Cuando pasaron aproximadamente 15 minutos, la chica optó por aceptar mi invitación. Pero en vez de sentarse a mi lado, lo hizo atrás. Abrí la puerta al tiempo que decía mi nombre, y le preguntaba el suyo.

-Me llamo Sara, dijo ella en un acento que me pareció alemán, o del norte de Europa.

Tras un largo rato en silencio, intenté sacarle algo de conversación.

-Supongo que ambos estamos esperando a que salga algún amigo de la reunión ¿No?
-Sí, a mi novio. Dijo ella secamente.

Pese a su brusca manera de hablar, quise ser amistoso y me puse a contarle cosas mías. Ella, empezó a hablar de las suyas. Hacía apenas un par de semanas que estaba saliendo con su novio, y no le gustaba que estuviera en dicho grupo. Según ella, era una secta.

-No, mujer. Es una organización espiritual que te enseña a vivir mejor. Al parecer un extraterrestre, enseñó su doctrina a varios terrestres, y ellos la van predicando. Yo he notado a mi amigo más sociable desde que está aquí.
-Tonterías. Es una secta engañabobos, dijo despectivamente. Por cierto, veo que te gusta ¿Porqué no te has metido en ella?

Le respondí, que estaba deseando, pero que había algunas cosas que aclarar. Y es que mi amigo me había dicho muchas cosas poco creíbles. Una de ellas que los miembros del grupo, algún día en recompensa por su buen comportamiento, serían llevados a una especie de paraiso. En cambio los otros serían devorados por unos horribles dragones de color violeta, y otros serían esclavizados para trabajar en unas minas muy peligrosas.

Ella al oir eso, echó a reir. Yo continué hablando.

-Mi amigo Julio dice también que hay un grupo llamado los tanianos, que los odian. Son unos seres, de aspecto humano, de piel gris. Ellos si son una secta, pero no admiten a terrestres en ella. Sus miembros, pese a ser unas auténticas máquinas de matar tienen un punto muy débil; la amistad. Así que si alguna vez tienes la suerte de hablar con ellos antes de que te maten, y suplicarles por tu vida, éstos te respetarán hasta el extremo de desobedecer a sus mandos, si les ordenaran tu muerte. Extraño y divertido ¿Verdad?

Sara, me miró como si fuera un loco. Era comprensible. Las cosas que le estaba contando, eran casi irreales. Así que me disculpé a mi manera.

-El bromista de Julio, creo que me dice esas cosas para darme a entender que en el grupo también hay sus inconvenientes. Me lo dice mezclando fantasía y realidad. Cuando se deje de tonterías y me diga la verdad, veré si me meto o no.

Pasó cerca de una hora. Desde fuera se veía el patio del caserón, iluminado por algún fuego, que seguramente habrían hecho para calentarse. Sara, se impacientaba.

-Tardan mucho en salir ¿No?
-Es que hoy es un día especial. Hoy hacen miembros a los candidatos del grupo. A la ceremonia, acudirán varios peces gordos. Imagino que Ernesto, el guía del grupo, irá con ellos. No veo su furgoneta roja por aquí.
-¿Lo conoces?
-Un poco, solo de vista. Pero le caigo bien. Mi amigo le habla de mí, y cuando lo veo a la salida, me habla amistosamente y me anima a ingresar en el grupo.

Media hora después, veo a la furgoneta roja de Ernesto, junto con dos coches más. Este al verme a lo lejos, me saluda con la mano. Con él, viajan unas 9 personas más, que me miran con desconfianza. Varias de ellas, son chicas vestidas muy ligeritas de ropa. Detrás de mi, oigo un suspiro. Es Sara. Me pregunto si al ver a esas mujeres no se ha sentido celosa. Pasan varios minutos, y Sara está cada vez más nerviosa. Creo que los celos la están matando. La comprendo. Imagino, que no debe ser tranquilizador que el chico al que quiere, esté con mujeres como las de antes.

Han pasado quince minutos desde que Ernesto y sus acompañantes, entraran en el caserón. Sara no aguanta más, y sin avisar sale del coche. Voy tras de ella pero es muy rápida.

-¡Espera! Tranquilízate. Las cosas pueden no ser lo que parecen. Le digo, mientras abro la puerta del coche, tratando de alcanzarla.

Cuando entro, me llevo una extraña y desagradable sorpresa. Solo está Sara. No hay nadie más. El patio está vacío, aunque la hoguera sigue encendida.

-Dios mío ¿Dónde están? ¿Y Julio qué fue de él?

Sara, está muy silenciosa. Curiosamente, no se ha puesto histérica, ni llora por la desaparición de su novio. Entonces mira hacia afuera, y viendo su moto, exclama con rabia:

-Ya veo. La culpa ha sido solo mia.

No entiendo muy bien lo que quiere decir, pero le digo comprensivamente que es normal que se preocupara por su novio. Ella me oye, pero no dice nada. Entonces me fijo, y junto a la hoguera, veo un extraño y enorme círculo metálico. Cuando me acerco para verlo mejor, Sara me agarra por la mano, y me dice:

-Detente, que tú no sabes lo que es eso. Podría teletransportarte a un lugar desconocido, fuera del tiempo y del espacio. Y si no sabes manejarlo, te perderás inevitablemente.

Veo que sabe más que yo del grupo, y le pregunto si sabe donde están y si los volveremos a ver.

-Eso no lo se.
-¿Y no estarán dentro de la casa?
-En la casa no hay nadie. Dijo, tras una breve mirada externa.
-Pero ¿Cómo lo sabes? Ni siquiera has entrado.
-Lo sé. Tengo un buen instinto. Ahora, vuelve al coche.

Me extraña mucho su petición, y me quedo mirándola fijamente, a la escasa luz de la casi apagada hoguera. Ella me da una palmadita amistosa en la espalda, y me vuelve a decir que me meta en el coche.

Sin entender nada, obedezco. Dentro de mi vehículo, puedo ver unas explosiones. El caserón se tambalea, y se derrumba por algunas partes. Ella, sale. Veo que lleva en la mano, una linterna o algo parecido. Entonces, apunta con ella a la furgoneta de Ernesto. Sale una brillante luz verde, que la hace estallar. Luego, hace lo mismo con los dos vehículos, que estallan también. Estos arden estrepitosamente. A la luz de las llamas puedo ver a Sara con mayor nitidez. Me doy cuenta de que su piel es de un tono gris claro, y sus ojos más saltones, de un negro más oscuro, que el de cualquier persona normal. Ella se da cuenta, sonríe, y guarda la linterna en una funda de su cinturón. De éste cuelgan otros objetos, probablemente bombas, a juzgar por su forma.

Entonces, se dirige a su moto, y se pone un casco de forma extraña, que me recuerda al que usaban los "Power Rangers". Ahora que veo su moto de cerca, me fijo que no tiene ruedas y flota en el aire. Se encienden unas luces y se eleva en vertical. Ella me saluda con la mano y se eleva, perdiéndose en el manto oscuro de la noche.

Empiezo a comprender. Sara era en realidad una asesina, cuyo objetivo era dañar o matar a alguien del grupo, que afortunadamente se dieron cuenta, y pudieron escapar. Si no me ha matado es porque no lo ha querido.

Creo que por ésta noche me puedo despedir de ir a la discoteca. Pero ¿Qué habrá pasado con Julio? ¿Ha sido teletransportado junto a su grupo más allá del espacio y del tiempo por tal de salvar sus vidas? ¿O volveré a verlos como si no hubiera pasado nada?

Fin.